10 pasos para crear una empresa de éxito

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Déjame adivinar.

Un día te levantaste y dijiste “Se acabó, ha llegado la hora”. La idea llevaba rondándote la cabeza desde hacía bastante tiempo, pero hasta ahora no te habías atrevido a dar el paso.

Así que pusiste el culo en la silla y dijiste “Voy a fundar una empresa. Voy a empezar mi propia startup“. Después de todo, ¿acaso no es así como todo el mundo se está forrando?

Se suponía que debía ser simple. Se suponía que debía ser fácil. Se suponía que debía ser divertido.

¿Pero lo es?

Pues no. Porque no “todo el mundo” se está forrando. Porque sólo llegan a la meta los que más aguantan, los que más ganas y esfuerzo le ponen. Y porque además necesitabas un impulso extra, un poco de ayuda. Necesitabas saber cuales eran los 10 pasos para crear una empresa de éxito.

Todo el mundo sabe que ser emprendedor cuesta, y cuesta mucho. No sólo tienes que lidiar con un Gobierno que parece dispuesto a machacar a toda pequeña y mediana empresa que se le ponga por delante a base de impuesto y tentetieso, sino que además compites tú sólo en un mercado voraz y altamente competitivo.

De ahí que hayamos querido mostrarte en este artículo las claves que, si sigues paso a paso, te aportarán un plus necesario para crear una empresa o startup y no morir en el intento. Y cómo todos sabemos que la información visual se asimila mucho mejor, comenzaremos el post con una infografía con la que te resultará más sencillo introducirte en este mundillo.

10 pasos para crear una empresa de éxito

10 pasos para crear una empresa de éxito

 

¿Te vas haciendo a la idea? Bien. Porque ha llegado el momento de desarrollar esos puntos uno a uno.

Pasos para crear una empresa de éxito:

1-    Busca un problema, no una solución

Empieza buscando un problema, sólo eso. Ni siquiera importa que todavía no seas capaz de solucionarlo. No importa que ahora mismo no puedas hacerle frente con los medios de los que dispones ni que para resolverlo sea necesario crear un producto que hasta ahora nadie ha inventado. Lo único que tienes que hacer es buscar una ineficiencia, de tiempo o de dinero. Presta atención a tu día a día. ¿En serio no hay nada que te moleste? Entonces escucha a la gente. Todo el mundo tiene algo de lo que quejarse.

Es mejor encontrar un gran problema sin solución que dar con una solución brillante para un problema que no existe

 2-    Averigua la manera de arreglar ese problema

Piensa en cómo resolverías ese problema en tu día a día. Olvídate de los demás, más adelante te hablaré de ellos. Averigua qué podrías hacer para dejar de odiar eso que tanto odias hacer. No importa cómo. Si quieres un consejo, abórdalo desde un punto de vista tecnológico. ¿Cómo puede la tecnología hacer algo más amenas las colas de tráfico? ¿Cómo pueden los hospitales agilizar los tiempos de espera a través usando la tecnología móvil

3-    Copia, y mejora

Pablo Picasso dijo una vez: “Los grandes artistas copian, los genios roban”. Casi todas las ideas geniales que existen hoy en día son copias bien desarrolladas de productos inacabados. Derivados de ideas que no habían evolucionado lo suficiente. Muchos proyectos de éxito comenzaron como una copia de otros que aún debían ser perfeccionados. Aprovéchate de las modas, súbete a la ola. Subirse a un carro en movimiento es mucho más seguro que adentrarse en la innovación no probada, y desde luego más estimulante que comprar una franquicia.

A estas alturas ya debes de haber encontrado un problema que padezca la mayor parte de las personas, has dado con una respuesta a ese problema que has comprobado que funciona y, además estás seguro de que no se trata de algo completamente nuevo sino una modificación mejorada de algo que ya probó alguien antes que tú.

Parece sencillo, ¿verdad?

Tranquilo, sabemos que no lo es. Pero si has llegado hasta aquí, es momento de que te aproveches de lo que has encontrado, que no es otra cosa que una oportunidad de negocio.

4-    Asegúrate de que lo que ofreces es único

Por muy buena que sea tu idea, si tu producto no transmite seguridad, nadie va a querer comprártelo. Los clientes potenciales sólo compran cuando creen que lo que quieres venderles realmente les aporta valor y además confían en la estabilidad de tu empresa. Y lo que le va a dar estabilidad a tu producto va a ser tu escrupulosa, apabullante y hasta fanática búsqueda de la especialización.

Mantén ese mantra mientras tu empresa sea pequeña. No puedes competir con las “grandes” haciendo lo que hacen las “grandes”. Lo único que puede mantener tu pequeño proyecto a flote es que diferencies tu producto centrándote en las capacidades únicas que aporta. La especialización será tu única defensa y a la vez tu mejor manera de atacar. Las “grandes” a las que tanto temes y admiras están demasiado ocupadas para especializarse tanto como tú.

5-    Mantén tu idea clara y concisa

A todos nos ha pasado. Alguien te pregunta en una fiesta a qué proyecto estás dedicando tanto tiempo últimamente y a los diez segundos ya se le ve en la cara que se arrepiente de haberte preguntado. No te avergüences a ti mismo. Mantén tu idea clara y sencilla. Se ha de poder explicar con un mensaje corto y conciso, apenas un par de frases. Si no consigues resumir lo que haces en dos frases es porque no estás haciendo nada.

Un consejo extra: no empieces la frase con qué es exactamente o cómo funciona tu producto, sino con cómo puede ayudar a los demás a resolver sus molestos problemas. ¿Recuerdas el paso 1? Es más importante encontrar un problema que una solución. Pues en el marketing (y tu manera de decirle al mundo en qué consiste tu idea será el primer piso de tu estructura de márketing) funciona exactamente igual.

6-    Conócete a ti mismo

Saber quién eres y qué es lo que te emociona (y que es lo que te aburre, por supuesto) te ayudará a alcanzar tus metas. No hay nada tan despiadado como el aburrimiento o la desmotivación a la hora de descarrilar un proyecto que lo tenía todo para triunfar. Si no te gusta lo que haces no vas a poner todo tu empeño en sacarlo adelante. Es pura psicología. No es que estés procrastinando, es que está en la misma condición humana posponer las cosas que causan malestar.

Algunas personas te dirán que lo más importante para sacar cualquier proyecto adelante es la disciplina. No es cierto. Lo más importante es que ames lo que haces. La disciplina viene sola, o mejor dicho, en el pack. Vas a dedicarle cientos, miles de horas, pero lo harás porque te gusta, mejor aún, porque te divierte hacerlo. Ni siquiera pensarás en ello como si fuese tener disciplina o ser responsable, porque nadie te pidió nunca que lo hicieras.

Hasta aquí llega la planificación. Revisa los seis puntos anteriores para asegurarte de que los cumples todos, que ha llegado el momento de arremangarse con los últimos pasos para crear una empresa.

7-    Escríbelo

En un Word, en un Excel, en una servilleta, da igual dónde sea, pero escríbelo. Las ideas cobran vida cuando las ponemos en un papel (o en una pantalla). Lo mejor de poner las cosas por escrito es que los puntos fuertes nos parecen más fuertes y los puntos débiles… Bueno, los puntos débiles nos parecen tan ridículos que hasta nos avergonzamos de haberlos incluido en primer lugar en nuestro proyecto. No importa cuánto tiempo te lleve esta fase, puedes estar seguro de que saldrás reforzado de ella.

Y, como siempre, no te centres en ti mismo y en tu maravilloso producto. Esquematizar las necesidades de tus futuros clientes te será de mucha más utilidad a la hora de elaborar tus futuras estrategias de servicio. Elabora una lista de los criterios de decisión que crees que tus clientes tendrían a la hora de elegir un proveedor si en tu nuevo nicho hubiesen otros competidores. Después clasifícate a ti mismo (y más te vale ser brutalmente honesto) para saber en qué puesto estaría clasificada tu empresa en cada categoría.

8-    Mantente fiel a ti mismo

Busca las herramientas de marketing que mejor se adapten a ti. No pierdas el tiempo vendiendo tu producto puerta por puerta si tienes menos carisma que un personaje de CSI Nueva York. Al decidir sobre una estrategia de marketing , implementa aquellas que mejor se adapten tanto a tu personalidad como a los clientes a los que está dirigida.

Al seleccionar tus herramientas de marketing , asegúrate de evaluarlas no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde el punto de vista del branding personal. Al principio, tu producto va a ser tu marca y tu marca vas a ser tú, así que cualquier cosa que deprecie tu marca personal hará lo mismo con la de tu producto. Decide bien qué estrategia producirá el mejor rendimiento de tus esfuerzos y asegúrate de que cada herramienta seleccionada, de una manera u otra, te reporte beneficios.

 9–    Elabora un plan de acción

Establece metas que puedan ser revisadas ​​a los tres y seis meses. Fija un período de control para ver si estás cumpliendo con tus metas. Si en algún momento crees perder de vista el objetivo, pregúntate por qué. ¿Seguro que elegiste las herramientas apropiadas para aportar valor a tus clientes objetivo? ¿Tenías una estrategia global en mente, o te estabas centrando en un sólo aspecto de tu proyecto?

Es importante que tu plan de acción sea consecuente con tus limitaciones. Céntrate en buscar clientes potenciales allí donde existe una posibilidad razonable de éxito. Más tarde podrás aprovecharte de esa base de clientes (y de lo que has aprendido en el camino) para penetrar con éxito en otros mercados.

Y ahora el último paso. El mantra que más vas a tener que repetirte a ti mismo y el que más debes asegurarte de que cumples de todos los que hasta ahora has leído:

 10–    No hagas nada que no estés seguro de que vaya a darte beneficios

Todo lo que hagas debe darte ingresos. No crees hojas de cálculo que ni siquiera un miembro de la NASA sería capaz de entender. Deja de elaborar esos informes tan cucos y con cuatro tipos de fuente distinta que sólo tú vas a leer. Minimiza las tareas administrativas, y céntrate en generar ingresos.

—“Pero en el punto 6 dijiste que tenía que hacer aquello que más me gustara hacer

Claro, pero malgastar tu tiempo en el campo de golf con la esperanza de que tarde o temprano tu fabulosa red de networking se traduzca en clientes reales no es hacer lo que amas. Es dilapidar tu tiempo y tus recursos. Además, ese consejo sólo sirve para hacer más llevadera la descomunal carga de trabajo que te espera.

Así que sí, puedes hacer lo que más te gusta y el dinero tarde o temprano llegará.

Pero sólo si lo que más te gusta es ganar dinero.

Toda lo que necesitas saber de economía y empresas en una sola web.
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