El truco de la exención a la Seguridad Social de Rajoy

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En el pasado Debate del Estado de la Nación, Mariano Rajoy se congratuló de concedernos a los españoles una nueva medida a través del cual, decreto-ley mediante, las empresas podrían acogerse a una bonificación en los primeros 500 euros de cotización a la seguridad social por trabajador indefinido contratado. Y todas las medidas que se adoptan con electoralidad y autobombo suelen despertarnos un recelo quizás injustificado, en dEconomia hemos querido analizarlas en detalle antes de emitir cualquier juicio de valor. Y el juicio, lamentablemente, ha sido aún peor de lo que esperábamos, y eso que el listón estaba muy bajo.

Existe un arte, dominado como pocos por el actual Gobierno, que consiste en fingir que vas a arreglar algo y dejar las cosas peor aún de cómo estaban. Se trata de una destreza difícil de adquirir, que requiere, aparte de muy mala hostia, de un arsenal de legisladores y técnicos pendientes de encontrarle los agujeros al sistema y de un buen puñado vendedores de crecepelo, hábiles arteros que no tengan reparos en venderle a la población que les están dando aire en vez de quitárselo.

Para empezar examinando la bonificación de 500 euros de cotización a la Seguridad Social, primero pongámonos en situación. Hasta ahora, la bonificación con la que contaban las empresas era la de una tarifa plana de 100 euros de Seguridad Social que podían disfrutar aquella empresas que contratasen indefinidos. Esta bonificación se ha intercambiado por la exención de cotización de los primeros 500 euros. ¿Parece una mejora, no es así?

Falso. Le han vendido arena en el desierto, amigo.

La clave está en la letra pequeña que aparece en el Real Decreto del 28 de febrero que regula esta norma con la que el señor Rajoy pretende lavarle la cara a su partido para las generales de noviembre. Hasta ahora, para acogerse a la tarifa plana de 100 euros, las empresas que contratasen de manera indefinida debían cumplir el requisito de NO haber despedido trabajadores en los seis meses anteriores al contrato a través de despidos improcedentes o colectivos (ERE). En cambio, con la nueva medida, la empresa sólo tendrá como condición para sus despidos colectivos (ERE), que éstos “no hayan sido ajustados a derecho”. ¿Qué significa esto? Que todas aquellas empresas que ejecuten un ERE legal seis meses antes de la firma del nuevo contrato, podrán beneficiarse de la dación de 500 euros.

¿Cuál va a ser el resultado de esto? El que espera el Gobierno. Las empresas tendrán ahora aún más alicientes (cómo si no los tuvieran ya con el despido barato) para cambiar trabajadores antiguos por trabajadores nuevos, que ya no sólo entrarán a trabajar sin los derechos por antigüedad de los antiguos, sino que ahora vendrán con una bonificación de 500 euros bajo el brazo ,de la cual, por cierto, sólo se beneficia el empresario.

500 seguridad social

Parece obvio que el partido en el Gobierno se ha dado cuenta de que el principal problema de nuestro país es el contar con una de las tasas de desempleo juvenil más altas del mundo. Una tasa de desempleo del 55% para personas entre 25 y 35 años es una calamidad para cualquier economía que tenga sus perspectivas de crecimiento supeditadas a algo más que factores externos favorables. Alguien en el gabinete de Rajoy debió de traer este problema a la mesa y han decidido resolverlo como únicamente saben hacer. Como hasta el más inútil tecnócrata lo haría. Aprovechándose de la miopía de las estadísticas y convirtiendo a España en una máquina de engranajes desengrasados lista para encontrar, triturar y expulsar al más débil del mercado laboral. Un mercado laboral que, desde que este partido gobierna, en lugar de ser un motor que impulse la economía, se ha convertido en un receptáculo de la misma, constriñendo su crecimiento en lugar de estar al servicio de éste.

El objetivo de la nueva bonificación de Rajoy y en general de toda la política laboral del PP se adivina ya con tanta facilidad, que parece dibujarse en forma de viñeta sobre el sempiterno rostro fruncido de Rajoy. Contratar jóvenes echando a los mayores, ya tan cerca de la jubilación, que quizás acepten pasar el resto de su vida en una situación de semi-miseria a cambio de no tener que estar haciendo ruido en las calles, con lo mal visto que está eso ahora que España se ha dividido (¡¿otra vez?!) en dos mitades. Matar al silenciado viejo para darle sus zapatos al escandaloso joven, que a estas alturas se conformará con cualquier cosa que no sea nada. Quizás así pase otros cuatro años sin pensar en política. Quizás así deje de sentirse tan responsable de su voto en las próximas elecciones.

Toda lo que necesitas saber de economía y empresas en una sola web.
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